La arcilla, un verdadero milagro de la naturaleza!

No es casualidad que la arcilla se haya utilizado desde tiempos inmemoriales, debido a su composición de agua y aire, tiene ventajas considerables. Combina las propiedades vitales de los elementos naturales sin igual.

En todos los tiempos y en todas las culturas, la arcilla fue ampliamente utilizada. Y esto fue hasta el siglo XX, antes de la llegada de los gigantes de la industria química y farmacéutica.

Arcilla blanca, roja, verde, rosa, azul o gris según los elementos que la componen. Las arcillas son silicatos de alúmina hidratada o se han entrelazado con elementos minerales externos. Es esta última la que da estas diferencias de color a las arcillas. Una de las características comunes es la textura fibrosa que confieren los silicatos de alúmina.

Ricas en sílice, se pueden clasificar en varias familias según su estructura y los minerales que contienen. Podríamos simplificarlos clasificándolos en tres grandes familias de arcilla:

– Arcillas ricas en aluminio

Compuesto en parte por caolinita blanca y montmorillonita-bidelita gris o verde muy populares en cerámica….

– Arcillas ricas en hierro

La nontronita y la glauconita son ampliamente utilizadas en la industria petrolera.

– Arcillas ricas en magnesio

Ciertamente la familia más grande de arcilla que incluye antigorita, saponita (industria petrolera), atapulgita (industria farmacéutica) y talco.

Elegir la arcilla adecuada

Ante esta gran diversidad, la primera pregunta que nos hacemos es: ¿Pero qué arcilla utilizar?

Un punto muy importante sobre todo, para asegurar su calidad, debe ser absolutamente de una pureza irreprochable, recién extraída y sobre todo secada al sol de forma natural. Este método carga la arcilla con la energía producida por los rayos solares y aumenta sus propiedades regenerativas.

Rechazar las arcillas de mala calidad secadas en horno, consultar a un especialista en productos naturales.

A cada caso su propia arcilla……

Arcilla montmorillonita

La arcilla montmorillonita (verde, gris, azul o blanca) es sin duda la «estrella» de las arcillas. Está muy muy cargado de magnesia, es rico en sílice, contiene fosfatos, potasa, óxido de magnesio, óxido de hierro, óxido de manganeso, óxido de aluminio y sosa……

Es la arcilla más utilizada, de todas las arcillas verdes, es la que tiene los puntos más fuertes. Se puede utilizar en muchos casos por sus propiedades absorbentes, remineralizantes, desintoxicantes….

Puede administrarse interna o externamente. También la encontrará bajo el nombre de «Terre de Sommières» cuando se trata del cuidado de tejidos o pieles.

De color beige, perteneciente a la familia de las arcillas verdes, diferentes pero con prácticamente las mismas virtudes, la arcilla ludos es una buena alternativa.

Arcilla caolinita

La arcilla de caolinita, (blanca) se puede utilizar para combatir eficazmente el estreñimiento y la intoxicación alimentaria, también es ideal para el tratamiento antibacteriano, antiinflamatorio y curativo, apósito ideal para la acidez estomacal o trastornos intestinales.

Arcilla Illite

Arcilla illita, (verde, roja, blanca) muy cálcica, con una alta capacidad de absorción es ideal para cataplasmas gruesos en contusiones.

Arcilla de attapulgita

La arcilla attapulgita (verde, roja, blanca) también tiene un fuerte poder absorbente, utilizado para apósitos gástricos, para tratar úlceras estomacales.

Uso interno de arcilla (leche de arcilla)

¿Cómo preparar la leche de arcilla?

  • Vierta 1 cucharadita de café de arcilla en un vaso con agua de manantial.
  • Mezclar bien con una cuchara o espátula de madera y dejar reposar (al sol si es posible para que tenga un efecto aún más ionizante).
  • Cuando la arcilla se deposita en el fondo del vaso, se puede beber la leche de arcilla.
  • Al principio, dado el poderoso efecto de la arcilla, simplemente bebe la leche, cuando tu cuerpo se acostumbre a ella puedes mezclar el fondo y beber toda la mezcla. Para una primera cura lo mejor es tomar un vaso por la mañana durante 3 semanas y luego dejarlo por una semana.

Después, es mejor hacer una cura cada dos semanas. Tenga cuidado de no detener nunca una cura de arcilla, cuando la arcilla comienza a limpiar el cuerpo, usted debe ir al final del tratamiento para no perder todos los efectos.

Al principio del tratamiento, usted puede tener la impresión de que su dolor está empeorando, porque la arcilla está comenzando a trabajar y usted debe continuar. La arcilla no sólo curará el mal por el cual lo tomas, sino que también purificará todo tu cuerpo.

Antes de comenzar una cura, siempre pida consejo a su médico, ya que la arcilla puede reducir o cancelar los efectos de los medicamentos.

Cataplasmas de arcilla, ¿cómo proceder?

La arcilla previamente secada (al sol o en un lugar cálido y ventilado) si está húmeda, luego triturada si está en bloques, se colocará tal cual en un recipiente (terracota, esmalte, vidrio, pero nunca en metal desnudo, excepto en acero inoxidable; ni en plástico si debe permanecer allí); cúbrala con agua fría sin hervir y déjela reposar durante unas horas.

En contacto con el agua, la arcilla se desintegra y forma una pasta que debe parecerse a un mortero bastante compacto. Si este mortero es demasiado ligero, añada un poco de arcilla en polvo para espesarlo.

Sobre una toalla o un trozo de tela fuerte, extender una capa uniforme de uno a dos centímetros de arcilla con una espátula de madera.

Aplique la arcilla en contacto directo con la piel o la herida y déjela en su lugar de una a tres horas, según corresponda. Ponga una muselina en el medio sólo si es necesario (lugar peludo, etc….).

Después de cada aplicación, lave el sitio con agua fresca o tibia, no hervida, sino salada o con limón si se trata de una herida.

La arcilla se usa una sola vez, deséchela después de usarla

En la mayoría de los casos, la arcilla se aplica en frío, pero a veces es preferible enfriarla, especialmente al principio de las aplicaciones. Colocar la cataplasma sobre la tapa volteada de una olla que contiene agua caliente, sobre un radiador de calefacción central… o mejor, calentar la pasta de arcilla en un recipiente que contenga agua por adelantado y ponerlo todo a calentar.

La cataplasma se deja en su lugar durante 2 horas o más. Puede incluso conservarse durante la noche, siempre que no provoque sensaciones anormales o desagradables (aumento del dolor, nerviosismo, enfriamiento interno o calor excesivo….).

Es preferible empezar con cataplasmas muy finos (apenas 1 cm), dejados en su sitio durante sólo una hora y media, para acostumbrar gradualmente al cuerpo a soportar la arcilla, evitando provocar reacciones demasiado fuertes.

Se puede planificar una serie de aplicaciones diarias de tres semanas al mes. En algunos casos, el tratamiento puede durar varios meses, no dude en detenerlo si el cuerpo muestra signos de fatiga, incluso si esto significa reanudarlo tan pronto como las fuerzas regresen. A menudo es lo contrario, la arcilla contribuye a la reconstitución de las reservas vitales. A continuación, las aplicaciones pueden continuar, sin pausa.

Aparte de los períodos de crisis agudas, a menudo basta con utilizar una cataplasma cada noche. Que se puede guardar durante la noche si no causa sensaciones anormales.

En su interior, la arcilla absorbe las impurezas y activa su eliminación, favoreciendo las funciones, especialmente las que conducen a la asimilación, por lo que es un factor de regeneración del organismo. Luego ayuda al paciente a restaurar las funciones normales y a restaurar las partes lesionadas.

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