Aconit

Aconit – Aconitum napellus

Renuncia – Pertussis, asesino de lobos, capucha de monje, pezuña de papa.

Historia

En 1833, por primera vez, un alcaloide llamado aconitina (Geiger y Hesse) fue extraído de Aconitum napellus. Sin embargo, existen otras especies de aconitina, no menos interesantes, pero aún menos estudiadas desde el punto de vista químico y toxicológico: en este sentido, los llamados acónitos indios gozan de una triste fama, entre los que destaca el A. ferox con su principio, conocido como pseudoaconitina, uno de los venenos más formidables conocidos. Todavía se dispone de poca información sobre la composición química de las aconitinas, que en Italia han sido objeto de estudios farmacológicos, en particular por Albanese y Coronedi: este último ha recopilado recientemente, en una monografía, una serie de estudios experimentales, resultantes de un proceso resonante para la venepibia. En terapia, afortunadamente, el uso de la aconitina, particularmente como remedio para el dolor y la tos, y como diaforética, es cada vez menos frecuente; cada vez más utilizada, si no nunca, en zootecnia. Sin embargo, siempre es aconsejable ser muy cuidadoso en la administración de este fármaco, que lamentablemente también se utiliza en la composición de una especialidad que está en manos del público. Dosis máxima mg. 0,6 al día.

Envenenamiento por Aconitina. – Debido a la diferente eficacia de las aconitinas comerciales, la dosis tóxica de la aconitina es variable: mientras que las dosis de fracciones de miligramos pueden dar síntomas tóxicos, sólo las dosis superiores a un miligramo pueden matar. Tras la ingestión de una dosis tóxica, en pocos minutos aparecen síntomas evidentes, principalmente relacionados con el tracto digestivo. El ardor y el hormigueo de la lengua y la faringe, seguidos de espasmos faríngeos, se deben a la acción del alcaloide sobre las terminaciones nerviosas de la mucosa. Lo mismo ocurre con los vómitos, el dolor de estómago y el dolor abdominal, a veces acompañados de diarrea, que se producen al cabo de una hora aproximadamente. El paciente está postrado, hipotérmico, cubierto de sudor frío; siente parestesias y anestesias de la piel y de las mucosas; son frecuentes la amaurosis y la co-foresis. La excitación, seguida de una parálisis que caracteriza la acción farmacológica de la aconitina, explica la bradicardia seguida de una taquicardia con arritmia e hipoxistole; la midriasis; la disnea; y la parálisis del centro respiratorio que es la causa de la muerte. El paciente está a menudo consciente: en los casos más graves, con espasmos y convulsiones, la conciencia ha desaparecido. La muerte también puede ocurrir en pocas horas: los signos postmortales son los de asfixia.

Tratamiento: Vacíe el estómago rápidamente con la sonda o con eméticos no deprimentes (apomorfina).

Los siguientes antídotos son útiles: tanino, mucílago, ántrax; atropina, digitálicos, estrofantina, inyectados bajo la piel a dosis máximas, combaten la acción paralizante en los centros de los bulbos. También se benefician de los purgantes y estimulantes de la piel.

Descripción

Las aconitas son plantas perennes que mueren en el otoño, ya renacen en la primavera, cuando sus raíces, en forma de pequeños nabos, crecen los nuevos tallos. Tiene tallos verticales y hojas alternas palmeadas; en la parte superior del tallo hay un grupo de flores azules que tienen una forma de casco característica. Es una hierba que crece en las orillas de los arroyos. Florece en verano de julio a septiembre.

La colección se centra principalmente en la raíz, que se utiliza en farmacia para la extracción de principios activos. La raíz tiene la forma de tubérculo y se puede confundir con otras plantas comestibles, lo que puede llevar a un error fatal porque la aconitis es una de las plantas más tóxicas de la tierra. Por esta razón, la colección debe dejarse en manos de personal especializado.

Una vez retirados los tubérculos, se limpian a fondo, se cortan a lo largo y se secan a una temperatura comprendida entre 40° y 50° C. Los ingredientes activos también se pueden extraer de las hojas, pero en cantidades más pequeñas y de menor calidad.

Es una planta extremadamente tóxica: basta decir que con 3-4 g. de tubérculo fresca se puede matar a un adulto normal.

El compuesto más importante de esta planta – y responsable de sus acciones – es la aconitina; esta sustancia está presente en la raíz, tallo y hojas no sólo de esta especie sino de muchas otras especies relacionadas. La aconitina está considerada como uno de los venenos más poderosos del mundo vegetal.

Con fines terapéuticos se ha utilizado como analgésico porque modifica las terminaciones nerviosas, además de tener ciertas propiedades antitusivas, febrífugas, descongestivas y vasoconstrictoras, además de ser un sedante suave. Sin embargo, para que la ingesta de aconitina no produzca intoxicaciones graves, debe administrarse en concentraciones muy bajas y ser estrictamente controlada por personal cualificado.

La intoxicación comienza con un estado de excitación general, con una sensación de entumecimiento en los labios, la lengua y la garganta; posteriormente pueden aparecer molestias gastrointestinales, seguidas de una disminución de la temperatura corporal; finalmente, puede producirse una parálisis de los sistemas respiratorio y circulatorio, que puede provocar la muerte por asfixia.

Entre sus virtudes terapéuticas externas, cabe mencionar que parece ayudar a aliviar la inflamación cuando es congestiva y no microbiana, contra el reumatismo crónico, la gota, la grava, la neuralgia.

En el pasado, era curiosamente popular como planta antipiojos y anti sarna bovina; pero esta aplicación rápidamente cayó en desuso, ya que es posible absorber una cierta cantidad de aconitina a través de la piel, suficiente para desencadenar síntomas fatales. Al ser una planta tan peligrosa, no se recomienda utilizarla en casa de ninguna manera. Sus virtudes se encuentran en muchas otras plantas, menos peligrosas e igualmente eficaces.

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